Gritos de desde el averno.

Prismas que simulan el arcoíris

me llevan a buscar tréboles de cuatro hojas

en campos donde sólo les nacen dos,

y a la mínima distracción

rocían de hielo el prado.

Frío, frío glacial que se expande,

sin saberes que se acrecientan,

frialdad, frialdad que quema,

frío que hiere, frío que duele,

frío que destruye cuanto toca,

frío que prende el vacío,

haciendo de éste un infierno

cubierto de escarcha.

Aladiara Sombra de Plata