Dra Fonseca: Encantada Lizz, soy la doctora Fonseca, voy a acompañarla durante su transformación y me encargaré de la reestructuración cognitiva y demás ajustes que precise.
Lizz: Encantada doctora Fonseca.
Dra Fonseca: Su vida va a cambiar por completo, sufrirá una muerte real que entraña unos riesgos, ¿entiende lo que le estoy diciendo?
Lizz: Según me han dicho me inducen a un coma diabético límite y me devuelven a la vida en el momento preciso.
Dra Fonseca: Lo que realmente queremos inducir es a una experiencia cercana a la muerte, es el paso fundamental de todo el proceso, el verdadero fruto del cambio. Tras ello tendrá una semana para decidir si quiere cambiar o no. Le voy a decir algo, a pesar de su sobrepeso, es usted una persona muy bella, tanto por dentro como por fuera, en mi opinión no precisa de operaciones, pero es usted la que decide.
Lizz: No me diga lo que necesito o no, esta vez soy yo la que decide, nadie me va a decir lo que tengo que hacer o no.
Dra Fonseca: Muy bien Lizz, la muerte inducida la provocaremos la próxima semana. Sé que resulta un tanto duro y frío lo que le voy a decir, pero deje todos sus cabos atados antes de que ello tenga lugar, el riesgo es muy grande. Así que arregle su herencia y hable con todas las personas con las que tenga alguna rencilla, de lo contrario y de no salir bien, no hay marcha atrás.
Lizz: Sabe, siendo una adolescente me hice prometer que si no cambiaban las cosas, pasados diez años haría lo que intenté hacer aquella vez y ciertamente, no me asusta morir... Un placer conocerla, nos vemos la próxima semana.