Fluye la oscuridad
creando un mundo infranqueable
que a cada paso que hiere
se esculpe en altura
y se eleva en desaliento.
Por sus calles camina
un tigre de almas sediento
que espera, paciente
el momento de cobrar
su ansiado trofeo.
Vengador y víctima
caminan atados
tras los pasos de Cerbero
a las tierras abrasadas
del dolor y del miedo.
Se avivan de nuevo las ascuas,
que consumían al vengador
quien buscando agua en la sangre
trató de apagar la ira
que latía en su interior.


la cueva de los locos
11 may 2009 | 06:32 PM
Para mi la oscuridad tiene a veces valores similares al silencio. Un saludo como no, de plata
JJ