Hoy he muerto para nacer,
llegué a los inhóspitos
confines de la luz
para iluminar la oscuridad
que la desazón me brinda.

Hoy he muerto con la tristeza
y con las lágrimas profundas,
me dejé arrastrar
por sus turbias aguas
y llegué al mar de la tranquilidad.

Hoy he muerto con la soledad
y mientras me marchaba,
agarraba con fuerza mi mano,
sabiendo que a mi partida
no volverá a verme más.

Hoy he muerto en el silencio,
desgarrando sus cadenas
hasta desfallecer,
alimentando su debilidad
con la melodía de mi alma.

Hoy he muerto con mis miedos,
los enterré con los restos
de la tormenta discreta
que me acompañaba en los días
de mi vida siniestra.

Hoy he muerto y renacido,
pues escalando la montaña de la verdad
fui dejando perdidas quimeras
que la nieve y el olvido
terminarán por borrar.

Hoy no he muerto y he vivido,
me agarré con fuerza a lomos
de la libertad,
cabalgué con brío
por las sendas de mi mundo negado
y sobre algodones, dormida,
acallé los lamentos
de la chiquilla que se olvidó de volar.

Besos de Plata